Webinario 2 - “Ilustración científica: el lado artístico de la ciencia”

Mónica Vara Pérez · 01-09-2020 10:00 · Webinarios

El pasado 30 de junio tuvo lugar el segundo webinario de la serie “Trasladando conocimiento: el mundo de la comunicación y la ilustración científica”. En “Ilustración científica: el lado artístico de la ciencia”, contamos con tres excelentes ilustradores que, a pesar de sus diversas trayectorias profesionales, acabaron haciendo lo que más les gusta y nos lo enseñaron.

Cirenia Arias (@cireniasketches, ilustradora científica freelance e investigadora postdoctoral)

Para mí, la ilustración científica trata de solucionar problemas de comunicación, proporcionando recursos.

Gil Costa (@GilCostaDesign, ilustrador y diseñador científico freelance)

Para mí, la divulgación científica visual (especialmente para científicos) tiene que reflejar claridad, relevancia, fluidez e impacto visual.

Miriam Rivera (@miriamriig, ilustradora científica en Biomiics)

Para mí, la ilustración es una herramienta poderosa de comunicación que permite expresar cosas para las cuáles las palabras pueden no ser suficiente: nuestras mentes funcionan con imágenes e imaginación y las palabras no bastan para explicar conceptos complejos. Esa es la magia de la ilustración.

¿Te lo perdiste? No te preocupes, ¡puedes disfrutarlo (de nuevo) aquí!

¿Quieres toda la información del webinario resumida? Pues fíjate en los resúmenes visuales que hizo la asistente a los webinarios Judith Du Faux (ilustradora científica de Visualgarden).

Por motivos de tiempo, algunas de las preguntas de los asistentes no se pudieron responder en directo. Sin embargo, nuestros ponentes trataron de responderlas igualmente:

¿Os dió vergüenza al principio compartir vuestro trabajo? ¿Cómo superásteis el miedo?

Cirenia: De hecho, a mí me sigue dando vergüenza, pero las ganas de compartir lo que hago con el mundo pueden más que el miedo. Habrá gente a la que le encante y a la que no le guste. Y no pasa nada, porque no a todo el mundo tiene que encantarle todo, de la misma manera que a ti no te gusta el trabajo de todo el mundo. De la misma manera que el rechazo y las cosas sin funcionar forman parte de la vida de un científico (como cuando no te dan una beca o el experimento sale mal), el que no le guste una ilustración a algunas personas o una idea tuya a un cliente es parte del proceso. Tienes que aceptar el criticismo constructivo, aprender y mejorar tu trabajo. Aprende de los comentarios buenos y de los “malos”, que muchas veces resultan mucho más útiles que los cumplidos.

¿Tenéis algún consejo para simplificar conceptos científicos complicados en ilustraciones?

Cirenia: Para mí es un proceso iterativo en el que trato de identificar cuál es el mensaje principal y cómo lo puedo transmitir. A veces la idea se me ocurre en un momento y otras veces tengo que intentar diferentes diseños hasta que encuentro el que funcional. Cuantas más veces pases por este proceso, más fácil te resultará la simplificación hasta que llegues a un punto que te salga de manera natural.

Gil: Decide qué información ignorar, qué es lo básico que necesitas saber y qué es lo importante, lo que debe transmitir. Algunas veces, sólo con leer por encima el documento que se te proporciona (por ejemplo, un artículo científico o un “abstract”) es suficiente para extraer el mensaje principal. Otras veces te tocará leerlo más a fondo para hacerlo. Pero no considero que profundizar demasiado en el tema te ayude a evitar los detalles innecesarios.

Miriam: Documentarte, documentarte y documentarte. Hasta que no entiendas bien de qué estás hablando, no serás capaz de explicarlo de forma sencilla, de separar la paja del grano para destacar lo más importante. Hay una frase que se le suele atribuir a Einstein que dice: "Si no puedo dibujarlo, es que no lo entiendo".

Como freelance, ¿cómo afrontáis el proceso de diseño con un cliente? Me refiero a reuniones (en persona, emails), horas de trabajo, presupuesto… ¿Tenéis algún consejo para principiantes?

Cirenia: Cada cliente es diferente. Yo he tratado de crear un proceso de trabajo estandarizado para ser más eficiente, pero muchas veces tienes que adaptarlo un poco a tu cliente. Yo siempre intento tener reuniones personales con el cliente en las que puedo conocerle y crear una relación ilustrador-cliente más personal, y así poder hablarlo todo. En cuanto a presupuestos, si realmente no eres consciente del valor de tu trabajo (algo que es muy normal al principio), habla con otras personas haciendo lo mismo, investiga, puedes mirar en foros de discusión, en los blogs y podcasts de las asociaciones de ilustradores… Incluso puedes encontrar herramientas digitales online para calcular tus precios en base a tus costes, materiales, oficina, horas… Al final, yo diría que aprendes intentándolo.

Gil: El tiempo es para mí la divisa de trabajo. Yo normalmente cobro por hora trabajada ya que considero que es la manera más justa de tarifar tanto para mi como para el cliente. Para ello, necesitas considerar cuánto vale el tiempo que empleas en hacer tu trabajo y cuál es el valor añadido que tus habilidades proporcionan a lo que ofreces. Con el tiempo, aprenderás cuánto tardas en hacer determinados tipos de encargos. En una hoja de cálculo, yo documento todo el tiempo que me lleva hacer un diseño: X horas para un “abstract” gráfico, X horas para la portada de una revista científica… y luego las multiplicas por el precio de tu hora de trabajo. Otras personas prefieren hacerlo de otra manera: cobran por día, por mes o hay un precio fijo por tipo de encargo. Escoge el sistema con el que te sientes más cómodo y, lo más importante, que no complica tu vida. Y sobre todo, no te infravalores porque solo te haces daño a ti mismo y a la comunidad sin razón alguna.

¿Cómo de importantes son las redes sociales en vuestro trabajo? ¿Es una gran presencia en redes sociales sinónimo de encargos regulares?

Cirenia: Al principio de mi carrera, las redes sociales lo eran todo para mí porque era donde empecé a exponer mi trabajo. Ahora siguen siendo un pilar importante de mi trabajo como ilustradora y divulgadora. Un consejo: no te olvides del modo más antiguo de promoción y obtención de nuevos clientes: los clientes satisfechos que hablan.

Gil: Si no me equivoco, la mayoría de mis encargos me llegan por recomendaciones de clientes satisfechos (boca a boca) y a través de mi página web. Sólo un pequeño grupo de encargos me ha llegado a través de Twitter o Linkedin, que son las redes en las que estoy más presente (y en las que podría estar más presente todavía si quisiera). Escojo enseñar mi trabajo en estas redes sociales porque son en las que creo que mis clientes potenciales son más activos. Y en ellas, separo totalmente mi trabajo de otros aspectos de mi vida. Mi experiencia es que, aunque a todos nos gusta recibir “Me gusta”, la relación entre “Me gusta” y encargos no es para nada linear.

Miriam: Las redes sociales son importantes para visibilizar tu trabajo y que lo conozca mucha gente, pero hay que tener en cuenta que "Me gusta", "Seguidor" o "Visita a tu web" no es igual a "Encargo". Tu trabajo debe llegar a las personas adecuadas, las que pueden ser tus clientes, y tienes que enviarles el mensaje adecuado y través de los canales en los que se muevan. Por ejemplo, ¿crees que un líder de un grupo de investigación de 40 años va a estar en Tik Tok? ¿O crees que, por mucho que tengas miles de seguidores, si todos son estudiantes, van a poder pedirte un encargo? De todos modos, esto no quiere decir que tengas que vetar tu contenido al público que no sea un potencial cliente, ni mucho menos. Al final estamos aquí para hacer la ciencia comprensible para todo el mundo. Pero sí quiere decir que, si tu objetivo es que te pidan encargos porque ese es tu trabajo y no puedes pagar las facturas con "Me gusta", debes recordar buscar y dirigirte a quien pueda contratarte.

¿Cuántas ilustraciones hacéis al mes?

Gil: Depende, pero siempre estoy trabajando en algo. Puede ser que 1-3 proyectos por semana y trato de tener al menos dos días libres por semana. Siempre hay encargos con los que tardo menos (unas 5 horas), otros algo más (5-10 horas) y otros más a largo plazo que requieren muchas más iteraciones y tiempo.

Miriam: Depende del tipo de ilustración. Si es una ilustración sencilla, puedo tardar dos días. Si es un cómic propio que no requiere mucha documentación puedo tardar una semana. Si es un cómic para un cliente (y por lo tanto pasa más rondas de comentarios/sugerencias/correcciones) puedo tardar un mes, y si encima no domino el tema, puedo tardar más. El tiempo que tardo en hacer un cómic o la cantidad de cómics que hago en un mes depende mucho más de la fase de documentación que de cuánto tiempo tardo en hacer el dibujo propiamente.

¿Cómo conseguís clientes siendo freelancers? ¿Algún consejo además de networking?

Gil: Cuida tu red de contactos, es decir si vienes de un entorno científico asegúrate que tus contactos saben que te dedicas profesionalmente a la ilustración científica. Prepara un par de clases o cursos que puedes dar, ya que así te puedes dar a conocer en las instituciones científicas. Cuida mucho la calidad de tu trabajo siempre, ya que tu portfolio será decisivo para atraer a tus clientes potenciales. Y no te olvides que te dedicas a estos para ayudar a tus clientes lo mejor que puedas. Y esto implica trabajar con plazos de entrega muy apretados. Yo no suelo rechazar encargos aunque me toque trabajar más por esta razón (excepto durante mis vacaciones, que son sagradas :D).

Miriam: 1. Ir a eventos de comunicación y divulgación científica y hacer networking. Interésate por las charlas de los ponentes, pregúntales sobre ellas, preséntate, explícale lo que haces, pídeles la targeta o el mail y escríbeles un par de días después para que se acuerden de ti.
2. Da charlas y cursos sobre lo que haces y lo que aporta a ciencia.
3. Para que te llamen para lo anterior, primero has tenido que labrarte una reputación como experto. Para ello, debes trabajar tu marca personal. Esto es algo que tendrás que hacer siempre, de forma constante. Escribe sobre lo que haces, sobre estudios científicos relacionados con lo que haces, escribe en blogs de otras personas del sector para ampliar tu visibilidad, publica tu trabajo en tu web y redes sociales, procura que se entienda en todo momento que ofreces un servicio como profesional (que la gente no piense que haces dibujitos porque es tu hobby), interacciona con gente que haga lo mismo que tú (si colaboráis, a veces cuando la otra persona no pueda aceptar un encargo, puede pasártelo a ti. Tú puedes hacer lo mismo por la otra persona) y con gente que sea tu público objetivo. Labrarte esta reputación como experto implica también que tendrás que centrarte en una sola cosa. Por ejemplo, yo lo hago en cómics científicos (no en cómics en general, ni en infografías científicas ni en pósters). Esto no quiere decir que si te llega un encargo que no tenga que ver con tu área de experteza lo tengas que rechazar ni mucho menos.

Cuando estáis trabajando para un paper o un proyecto, ¿soléis enseñar vuestro trabajo como “boceto”, “propuesta” o un diseño parcial al cliente para discutirlo?

Cirenia: yo normalmente lo hago así (excepto en los casos que soy consciente que tengo total libertad). Enseñar bocetos y esquemas de tus ideas te puede ahorrar mucho tiempo y trabajo invertidos en un diseño que no sabes si convencerá al cliente.

Gil: Yo suelo escribir un párrafo que describe mi idea e intento seguirlo, y cuando tengo 2/3 del diseño hecho se lo enseño al cliente. Asique se podría decir que les enseño el trabajo al 70% y con iteraciones de comentarios y sugerencias con el cliente llegamos al 100%. Yo no suelo hacer bocetos porque creo que no soy bueno transmitiendo mis ideas con trabajo preliminar, y luego la situación se complica porque el cliente se centra en detalles que no importan en el esquema, como colores, figuras no alineadas… en vez de centrarse en el esquema general que tu tratas de transmitir en este paso preliminar.

Miriam: Claro, nunca muestro el trabajo final desde el principio, porque hay muchas cosas que perfilar. Yo suelo enviar mi progreso al cliente al final de cada una de las siguientes fases: 1) Mensajes principales y sinopsis, 2) Guión técnico, 3) Boceto, 4) Trabajo final. En cada fase, el cliente me envía los comentarios/correcciones/sugerencias que necesita y lo corrijo. Hasta que no está conforme, no paso a la siguiente fase (suelo limitar el número de correcciones para que se lo mire todo con detenimiento. Mejor una corrección con todo que 200, una para cada detallito. De esta última forma el proceso se haría eterno). ¡Imagínate que después de hacer todo el cómic el problema sea que la historia no le gusta y tengas que volver a pensarlo todo de 0!

¿Sufristeis mucho antes de llegar al punto de poder vivir de la ilustración científica a tiempo completo?

Gil: He tardado tres años en entender este mundillo y fui pasito a pasito antes de arriesgarme a dedicarme a ello a tiempo completo. Desde ofrecerme voluntario para hacer diseños mientras trabajaba como científico (para generar portfolio y que la gente me conociese) a trabajar a tiempo completo en una oficina de divulgación científica, donde pude mejorar, hacer contactos, aprender nuevas habilidades, aumentar mi portfolio y conseguir diferentes tipos de encargos. Además, también trabajaba como ilustrador freelance en mi tiempo libre, que me ayudó a entender determinados trámites burocráticos, aspectos económicos, cómo manejar un flujo de clientes o cuánto tiempo me llevaba acabar un encargo. Y solamente cuando estuve seguro de que podía pagar el alquiler y la comida con mi número estimado de encargos, fue cuando me atreví a dar el salto y convertirme en freelance a tiempo completo. Si no hubiera estado convencido de que era posible obtener un sueldo mínimo, la ansiedad hubiera dominado y complicado mi vida, aunque me estuviese dedicando a lo más me gusta.

Miriam: Yo, a día de hoy, no trabajo a jornada completa como ilustradora. Trabajo a jornada parcial en la Asociación Catalana de Comunicación Científica como secretaria técnica y responsable de comunicación. La otra media jornada, la dedico a los cómics. De todos modos, el punto en el que estoy para mí ya es un logro, pues empecé hace tres años trabajando tanto para la ACCC como para un proyecto educativo llamado ACIERTAS, también a media jornada. Los cómics los hacía sobre todo los fines de semana y por las noches. Sin embargo, después de hacer un curso de marketing para creativos freelance y poner lo aprendido en práctica, además de gracias al recorrido de los años anteriores, conseguí mejorar el flujo de clientes que me llegaba y pude dejar uno de esos dos trabajos para dedicarme más a los cómics. En cualquier caso, sí hay que luchar para conseguirlo, y todo cuenta (el esfuerzo que pones, el dinero, el tiempo, la formación, lo que aprendes de los baches, la calidad de lo que publicas, los contactos que creas, el apoyo de familia, amigos y otros profesionales...). No viene solo ni es algo a lo que llegues solo.

¿Cómo os ponéis en contacto con universidades, investigadores…?

Miriam: Yo no suelo enviar mails a universidades o investigadores explicando mi trabajo. Eso se llama "venta a puerta fría" y suele requerir mucho esfuerzo para poco o ningún resultado (entiéndase resultado por encargo). En cambio, sí me ha servido publicar mis trabajos, experiencias y conocimiento en redes sociales, especialmente en LinkedIn. Ahí trato de enfocar mucho mi mensaje a las utilidades del cómic a investigadores, comunicadores y profesionales de marketing del sector científico, a poder ser aplicando el storytelling con experiencias propias o de mis clientes. Este tipo de profesionales descubre tus posts y, si eres constante, llega un momento en que son ellos los que empiezan a ponerse en contacto contigo (no tiene por qué ser para pedirte un encargo) pero ya saben que existes, ofreces ese servicio, y si recomiendan tus posts, te va descubriendo gente con su mismo perfil. Dar charlas o cursos también es útil y también puede haber gente que te descubra y te pida un encargo en algún momento, más adelante. También me sirve mucho hacer networking en eventos presenciales, donde tienes oportunidad de hablar con ellos directamente.

¿Qué os distingue de un diseñador gráfico general?

Gil: Yo entiendo rápidamente lo que mis clientes quieren y necesitan, porque “hablo” el lenguaje científico. También conozco cómo funciona la comunidad científica (sentimiento, objetivos, presupuesto…) asique puedo empatizar con ellos y darles lo que quieren. Y esto me ahorra mucho tiempo durante un encargo. Al mismo tiempo, tengo que estar al día con los estilos, modas e inspiración en arte y diseño para intentar incorporarlo también en la divulgación científica. Yo me tomo este trabajo como mi “misión” personal, que es contribuir y mejorar la divulgación científica profesional. Combinando todo ello, creo que transmito a mis clientes científicos la confianza de que estamos en el mismo equipo – por la ciencia. Y puede que este no sea el caso de los diseñadores gráficos “corrientes”, que puede que afronten los encargos de divulgación científica de la misma manera que afrontan un encargo para una nueva bebida o una marca de zapatos. Para mí, mi “misión” es muy importante.

Miriam: En mi caso, lo que hago (cómics científicos) es bastante poco común de por sí, especialmente en España, así que llama la atención. Aun así, hay otros profesionales conocidos que lo hacen y, al final, lo que te diferencia de los demás es simplemente tú mismo y tu trabajo. Yo tengo una personalidad, una formación, un tono, una manera de comunicar, un estilo de dibujo, un formato... característicos. No tienen por qué ser mejores ni peores que los demás, solo diferentes. Debes reflexionar y hacer un trabajo de introspección para encontrar qué es lo que te hace diferente, y cuando lo hagas, tienes que mostrarlo, ser constante y hacer que llegue a las personas adecuadas, y eso requiere trabajo y hay diferentes maneras de hacerlo (redes sociales, networking, eventos, web, email marketing...). Es más, ante dos servicios iguales, el cliente elegirá a la persona con la que tenga más feeling. Hay veces que antepondrá esto incluso al precio.

Hace 10 años, cuando yo estudiaba, se decía que no se podía vivir de la ilustración científica y la divulgación, ¿por qué creéis que ahora ha crecido tanto el interés en estas disciplinas?
Me pregunto sobre la percepción que tiene la comunidad científica a la hora de invertir en un ilustrador científico. ¿Qué tipo de laboratorios o jefes de grupo suelen contratarlos?

Gil: Muchos laboratorios, especialmente aquellos que pertenecen a instituciones de renombre, quieren mejorar la divulgación visual de su investigación. Y esto forma parte de la evolución natural, que se retroalimenta de manera positiva: mientras más ciencia de calidad esté disponible y genere publicaciones de alto impacto, más crecerá la demanda de imágenes científicas de calidad y se convertirá en el “status quo”. Si comparas las publicaciones en revistas de alto impacto de hace 10 años con las de ahora, verás que ahora los científicos tienen mucho más en cuenta la distribución visual de sus datos, ideas y protocolos.
Además, los organismos de financiación se están dando cuenta que tienen que apoyar la divulgación de la ciencia que subvencionan, no solo entre científicos, sino también a los contribuyentes y filántropos que colaboran con dichas organizaciones. Esta dinámica forma parte de muchas iniciativas de “ciencia abierta” y de “Investigación y desarrollo responsable” que encontramos en Europa ahora mismo, por ejemplo. En este marco, científicos e instituciones apropiadamente financiados tendrán la voluntad, la cultura y los medios así como sentirán la obligación de ofrecer divulgación científica visual que esté a la altura de su excelente investigación.

Miriam: No sabría decir si en los últimos años se ha incrementado ese interés o es que algunos de nosotros lo hemos descubierto, quizá gracias a las redes sociales, y ahora somos más perceptivos a la información que nos llega sobre este asunto. Pero no es que antes no hubiese nada. Ya en la época de las grandes exploraciones, la ilustración científica era súper importante para registrar las nuevas especies que se encontraban. Podemos encontrar ejemplos de ilustradores como Alexander von Humboldt o Maria Sibylla Merian, así como divulgadores como Carl Sagan, o Félix Rodríguez de la Fuente, entre muchos otros. Incluso contábamos con las series de "Érase una vez...". Como decía, es posible que gracias a internet y las redes sociales ahora mucha más gente tenga la oportunidad de mostrar su trabajo y por tanto percibamos más ese "boom" de la ilustración y la divulgación científicas. Incluso muchos centros de investigación cuentan, desde hace unos años, con personal de comunicación o divulgación, aunque solo sean una o dos personas. De todos modos, quizá es que cada vez está calando más la idea de que la comunicación realmente repercute en la reputación, visibilidad e impacto del trabajo de los científicos y, por tanto, en sus oportunidades de encontrar colaboraciones y financiación. Incluso muchas becas y ayudas, en la solicitud, te piden que expliques tu plan de comunicación y divulgación sobre el proyecto.

¿Consideráis que las revistas científicas deberían incorporar ilustraciones u otro tipo de ayudas visuales para incrementar su impacto?

Gil: Sí, y de hecho, ya lo están haciendo al pedir “abstracts” visuales, incluir ilustraciones editoriales en los artículos de opinión y ofrecer esquemas visuales para “previews”. Espero que más revistas científicas empiecen a adaptar técnicas de exploración de datos interactivas para los artículos científicos (los artículos del futuro) así como gráficos de movimiento para resaltar información.

Miriam: Obviamente. Retenemos más la información que "vemos" que la que leemos, las imágenes llaman la atención y son capaces de sintetizar y comunicar información compleja, haciéndo que sea más comprensible para todo el mundo (público general, otros científicos y posibles inversores). De hecho, hay muchos estudios sobre esto. Este, por ejemplo, que explica que "comparando con tweets incluyendo solo el título, aquellos artículos twiteados con un abstract gráfico consiguieron 7 veces más comentarios, 8 veces más retweets y casi tres veces más visitas del artículo en la web de la editorial".

En vuestra opinion, ¿Cómo pueden las revistas científicas animar a los entusiastas de la ilustración a contribuir a la ilustración de papers (concursos, becas…)?

Miriam: De hecho, muchas revistas científicas animan a los autores a enviar graphical abstracts y explican que la visibilidad y citas de sus artículos con estos. Los concursos y las becas también podrían ser buenas opciones. Cualquier cosa que implique un beneficio para los investigadores (dinero, visibilidad, promoción, viajes a congresos, mejora de su CV...) puede ser un buen aliciente.

Una vez más, nos gustaría agradecer a nuestros ponentes que hayan sacado un ratito para compartir su trabajo, su experiencia y sus consejos con nosotros y ¡esperamos verte en el siguiente webinario organizado por CEBE!

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