Mujeres y premios Nobel: reflejo de un camino hacia la igualdad de género

Montse López · 15-02-2021 10:00 · Igualdad de género en ciencia Crónicas científicas

Por voluntad del ingeniero sueco Alfred Nobel, desde 1895 los Premio Nobel se entregan anualmente a personas o instituciones relevantes en diferentes campos: Física, Química, Medicina, Literatura, Paz y Economía. Desde entonces y durante más de un siglo, el papel y la representación de las mujeres en nuestras sociedades ha ido evolucionando hacia posiciones más igualitarias. Aunque con un largo camino por delante, lejos quedan aquellos años en los que Marie Curie se convirtió en la primera mujer en ser premio Nobel (1903). Pero estuvo a punto de no ser así, ya que la científica polaca iba a ser inicialmente excluida de susodicho galardón para entregar el reconocimiento de su trabajo únicamente a su marido, Pierre Curie y a Henri Becquerel. Años más tarde, en 1911, se convertiría en la única persona en haber recibido dos premios Nobel en dos campos científicos distintos: primero en Física –por el descubrimiento del polonio y del radio- y luego en Química –por la purificación del radio y determinación de sus propiedades-.

A Curie le fueron sucediendo más mujeres: Jane Addams, Nobel de la Paz gracias a su lucha social y feminista; Dorothy Crowfoot Hodgkin, en química, por su resolución de estructuras de moléculas bioquímicas a través de técnicas de rayos-X; Françoise Barré-Sinoussi, Nobel en Medicina por el descubrimiento del VIH; o la Nobel en Literatura, Svetlana Aleksiévich por el relato de episodios de la historia soviética a través de la voz en primera persona de sus testigos. En 2020, la foto de Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna fue portada de muchos medios de comunicación: era la primera vez que dos mujeres ganaban el Nobel de Química al mismo tiempo. Sin embargo, no fue el único galardón con tinte femenino ese año: el Nobel de Física le fue concedido a Andrea Ghez y el de Literatura a Louise Glück.

 

Número de premios Nobel galardonados a mujeres de 1901 a 2020. Copyright: Nobel Media III Niklas Elmehed.

 

Treinta mujeres fueron galardonadas con el Nobel entre 1901 y el año 2000, prácticamente las mismas que en las dos últimas décadas. Los números han mejorado, pero los Nobel otorgados a mujeres siguen siendo significativamente inferiores a los ganados por hombres en todos los campos. Los Nobel de Literatura y de Paz gozan de mayor representación femenina (13,7 y 15,9% respectivamente), mientras que Economía, Medicina, Física y Química oscilan entre el escaso 2 y el 5,5%. Y, aunque en algunos ámbitos como Física o Química, este porcentaje puede reflejar la presencia intrínseca de mujeres, esta no es la situación de la (Bio)Medicina, por ejemplo. La baja presencia de mujeres en algunos sectores podría ser una cuestión de preferencias o de estereotipos. En la revista científica The Lancet sugieren una correlación entre la familia y los estereotipos negativos sobre las científicas en cada país, con el interés de las chicas jóvenes por la ciencia [1].

Una historia de desigualdad y el todavía presente techo de cristal también explican estos números. Un artículo de Nature [2] de 2019 nos cuenta lo siguiente: “…hemos encontrado que la distribución de género de los premios Nobel presenta una tendencia contra las mujeres de más del 96% de probabilidad. Por lo tanto, incluso las mujeres que resisten al leaky pipeline y devienen personal permanente no tienen las mismas oportunidades de ser galardonadas con el Premio Nobel”. Y concretan, “nuestro modelo no propone que la tendencia provenga de una evaluación injusta de los nominados” (la cual no tienen la posibilidad de estudiar debido a la anonimidad de los nominadores), sino señalan que el posible origen reside en etapas previas de la carrera profesional que conducen a una menor posibilidad de las mujeres a ser nominadas.

¿De qué estamos hablando? Cuando hablamos del leaky pipeline describimos la pérdida de mujeres (u otros grupos minoritarios) a medida que avanzamos hacia posiciones más altas en una carrera académica, especialmente en STEM (por las siglas en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Un estudio europeo de 2015 nos da algunos números. En Bélgica en 2010, el 41% de los doctorados en STEM eran mujeres, mientras que el porcentaje de profesoras de universidad era tres veces menor que el de hombres. Aunque probablemente estos datos han mejorado, lo más seguro es que sigan lejos de la paridad. Uno de los muchos factores que pueden conjeturarse determinantes en este estado de cosas (además de los comentados previamente) es el denominado unconscious bias, que remite a tendencias inconscientes en lo relativo a comportamientos discriminatorios en razón de género, raza, nacionalidad, etnia, etcétera. Pese a todo, muchas mujeres resisten al leaky pipeline. ¿Y qué sucede con ellas? Más datos: en 2011, el 64% de las mujeres que habían ganado premios Nobel estaban casadas, frente a un 97% de los hombres; el 55% de ellas tenía hijos en comparación al 86% de ellos [3]. Estos números parecen indicar, adicionalmente, que el hecho de que la mujer en general tienda a asumir las responsabilidades familiares, puede ser otra razón por la cual su índice de publicación de artículos científicos sea inferior al de los hombres -también entre galardonados-. Dice Jauffred [2], “estas diferencias en las obligaciones familiares y en recursos sugerirían por qué los hombres son más propensos a ser posibles nominados a los premios Nobel”.

Esta brecha se incrementa cuando abordamos el tema racial. Solo cuatro mujeres de raza negra han ganado premios Nobel y sólo en los ámbitos de Literatura y de Paz. Esto representa el 7% de los premios Nobel a mujeres y el 0,66% del total. La primera de ellas fue Toni Morrison, Nobel en Literatura por sus escritos sobre la realidad de los afroamericanos en Estados Unidos. En relación con todo esto, el secretario general de la Real Academia Sueca de las Ciencias y el secretario del Comité de Química de los Nobel, sentenciaron en Nature en 2019 [4]: “La distribución inequitativa de los premios Nobel es síntoma de un problema mayor. […]. Nuestro proceso para premiar se esfuerza en que todos los científicos tengan una oportunidad justa independientemente del género o de la geografía. A modo de pequeña contribución estamos lanzando un Simposio de los Nobel en África. Pero otros deben trabajar para mejorar la situación –a través de alentar a las mujeres a seguir carreras científicas y apoyando la investigación en países más pobres-”.

La mayor presencia, al frente, de mujeres en ámbitos tradicionalmente no femeninos probablemente alentará a las jóvenes a participar en ellos. La disección y estudio de las razones por las cuales la situación de desigualdad no ha sido todavía revertida, nos permitirá entender mejor los orígenes y a desarrollar soluciones adecuadas. Construir el mundo en que vivan los y las premios Nobel del futuro es un proyecto que nos concierne a todos.

Publicaciones referenciadas:

[1] Guo, J., Marsh, H. W., Parker, P. D., Dicke, T., & Van Zanden, B. (2019). Countries, parental occupation, and girls' interest in science. The Lancet, 393(10171), e6-e8.

[2] Lunnemann, P., Jensen, M. H., & Jauffred, L. (2019). Gender bias in Nobel prizes. Palgrave Communications, 5(1), 1-4.

[3] Charyton, C., Elliott, J. O., Rahman, M. A., Woodard, J. L., & DeDios, S. (2011). Gender and science: Women Nobel laureates. The Journal of creative behavior, 45(3), 203-214.

[4] Hansson, G. K., & von Heijne, G. (2019). Nobels, gender and ethnicity. Nature, 574(7780), 634-634.

 

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